lunes, 24 de agosto de 2009

alguien que me aterrice el vuelo...

Después de leer el último post de Alan me quedé pensando mucho sobre cuán común que son las desapariciones en las relaciones que empiezan y se nuclean en medios cibernéticos (msn y páginas webs). No sé, todo termina resultando tan efímero...

Hago un mea culpa también: cuando empecé a usar páginas de internet para conocer hombres (ya hace unos varios años atrás), había creado una cuenta de msn especialmente para eso. En realidad miento. Al principio usaba la cuenta que yo ya tenía desde la pre-adolescencia. Pero después, no sé, creé otra cuenta. Y así, de a poco, se fue haciendo más real el hecho de que la vida cibernética era algo totalmente distinto a la vida que llevaba por fuera de ella. Tanto es así que tenía otra cuenta. Y tanto es así que había dejado de usar mi cuenta original para hablar con la gente de mi vida "real". De a poco dejé una cuenta por otra, hasta que hoy por hoy, hasta donde la gente tangible en mi vida, de pura carne y puro hueso, hasta donde ellos saben, yo ya hace años que dejé de usar msn. Pero hasta donde yo sé, y yo me confieso a mí mismo, yo sigo existiendo en el ciberespacio. Pero como otro. Yo sigo chateando (aunque bastante menos frecuentemente). Pero siempre como otro.

Y no es algo ficticio, o que implique mentira. Es más, nunca me presenté como otra persona. Siempre dije ser quien soy y hacer lo que hago. Pero hay una gran cuota de alteridad.

No me engaño tampoco. No es una mera cuestión filosófica. Si uso otra cuenta, es porque el conocer hombres empezó de a poco a enquistarse en mi vida. Es como si lo que en un momento era gran parte de lo que yo era, después dejó de ser así. Y si lo digo con soltura, es sólo para esconder la tremenda confusión y hasta hipocresía en la que estoy metido.

Hace unos días estaba chateando con B y le dije con las más crudas de las sinceridades: ESTO TIENE QUE PARAR. Me refería a algo más general, pero hoy lo refrasearía como algo más concreto. Ya llega un punto en donde no puedo tener tantos contactos en msn con los cuales esporádicamente hablo y que nunca conocí en persona. Realmente. Esto tiene que parar. It's like having sex with a random guy every night. Tiene el malsabor de la certeza de estar arruinándose cada día un poco más.

Quizás hoy estoy de ese otro lado que siempre criticaba cuando recién empezaba a gatear por los pasillos de gaydar. Una vez hasta había hecho una lista de todas las personas que mágica y misteriosamente desaparecieron del ciberespacio. Perfiles que se borran. Mails que no se responden. Usuarios de msn que dejan de conectarse. Algunos importaron poco. Pero otros, importaron mucho. El que más me dolió fue siempre el de R. La indiferencia con la que unas semanas después me dijo que se había ido a Chile por trabajo... Ni siquiera atinó a esbozar unas disculpas por su desaparición, y sin explicaciones, y sin respuestas a mis múltiples intentos de contactarlo. Dice un tango que más vale odio que indiferencia.

No sé, el ciberespacio tiene esto... Eso lo aprendí tarde. Porque una y otra vez la gente terminaba evaporándose por arte de magia, y una y otra vez, yo me sentía impotente. ¿Cómo enojarse con alguien que ya no está y que siquiera le interesa estar?

Tiene tantas vueltas la vida, que hasta a veces siento que quizás pueda estar hablando con alguien que ya había hablado pero que esta vez está usando otro sobrenombre, otro antifaz. Y creo que hasta yo he desparacido a veces para otras personas cibernéticas. Sobre todo en este último tiempo. Y no lo digo con orgullo.

Igual, siempre he vuelto, y honestamente, siempre a mi pesar. Hoy por hoy sigo siendo dos. Uno de carne y hueso, y otro de ciber elementos.

Yo no puedo ser coherente, así que no esperaría lo mismo de los demás. Así y todo, tengo cosas en claro: la gente que me importa se hace de carne y hueso. Porque no me da lo mismo un smiley de muñeco con brazos extendidos que un llamado por teléfono. Y mucho menos que un abrazo en persona.

Curioso es que en este momento estoy siendo un ente cibernético, digo, después de todo estoy escribiendo en un blog. Así que quizás, en este preciso momento, poco me estoy importando a mí mismo. Y es que mi psicóloga tiene razón: siempre postergo las cosas de la vida que más me importan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario